Teatro Cada quien su Frida Cada quien su Frida, 2006 - 2007
Cada quien su Frida, 2006 - 2007 PDF Imprimir E-mail
Teatro
Jueves 11 de enero de 2007
Crítica de Estela Leñero Franco


Cada quien su Frida es un espectáculo lleno de algarabía y sufrimiento, creado por la actriz Ofelia Medina.

Con madurez en su trayectoria profesional, nos muestra rostros de Frida Kahlo poco tratados. Por fin podemos verificar en escena una Frida comunista, revolucionaria, mexicana hasta los huesos, coja, marcadamente dependiente de la morfina, muchas veces al límite de la locura, malhablada, alburera, bien “corriente”, sin ínfulas de “artista”, “intelectual” o muy acá.
Ocurrente, muy creativa, tan alegre, tan su-frida y tan ella al mismo tiempo.

Ofelia Medina interpreta a la Frida madura y la acompañan Miriam Balderas como la Frida muerta y Teresa Ruiz como la joven, con buenas actuaciones y maravillosos trajes mexicanos originales, tejidos a mano; un deleite para los ojos.

Ofelia Medina rescata pasajes del libro de la cubana Loló de la Torriente, Memoria y razón de Diego Rivera, y del diario de Frida, y da un punto de vista femenino al personaje. Así, hablan de Diego como un “puto”, considerando que si a las mujeres que tienen varios hombres se les llama putas, puto es el hombre que anda con diferentes mujeres. También es divertido el que manejen la hipótesis de que Diego Rivera mató a León Trosky, muerto de celos cuando supo que su mujer andaba con él, o de que pudo ser Siqueiros para cumplir el deseo de Stalin.

Es de lo más destacado la escena dramática, donde se puede ver a Frida Kahlo maquillándose, en un arrobo de morfina, enloqueciendo, pintando, hablando celosamente de Lupe Marín con Tina Modotti joven (actuada por Francesca Guillén) y recordando con Tina, ya mayor, bien caracterizada por Giovana Cavasola.

Aunque Frida murió con un “espero no volver” en la boca, el público participa de la inauguración de aquella exposición en la Galería de Arte Contemporáneo en 1953, un año antes de su muerte.
Se le trae a la vida con humor agridulce y conciencia política, mezclando el optimismo y la tristeza, en esta puesta en escena interactiva, en un espacio teatral no convencional, volviendo a Cada quien su Frida en una propuesta memorable.

Publicado por Cada quien su Frida en 11:27 AM