Raíces Notas y entrevistas Al rescate del cine musical
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Raíces
El objetivo del director Joaquín Bisser en su cinta Mosquita muerta, es demostrar que los actores cantan y que el cine mexicano destacó por ello


RAMÓN PONCE
El Universal Grafico
Jueves 18 de octubre de 2007

Con el firme propósito de rescatar el cine musical, Joaquín Bisser dio vida a la cinta Mosquita muerta, una comedia de enredos amorosos donde el principal objetivo es mostrar la infidelidad, sin dejar a un lado que los histriones cantan, y bien.
En la cinta, que se estrena en México el próximo 26 de octubre en más de 150 salas, participan los reconocidos actores Bruno y Odiseo Bichir, Denisse Gutiérrez, Rocío Verdejo, Rafael Inclán, Martha Aura, Francesca Guillén y Andrés Bonfiglio.

“En realidad queremos rescatar ese estilo de cine donde los actores cantaba... Incluso en el extranjero nos conocen a los mexicanos como cantantes y eso es lo primero que te pregunta en el estranjero”, dijo el director.

La música de Mosquita muerta, fue realizada por Chacho Gaytán y las letras de Norma Magaña. Además bailan como los grandes maestros con las coreografías de Lorena Scotto, “ese fue el objetivo demostrar que Inclán y Martha Aura cantan bien”.

Lo que se ve en pantalla es un filme que recuerda a las películas mexicanas de antaño, en las que actores o cantantes interpretaban temas musicales, sin necesidad de crear un todo o un concepto de comedia musical; es la narración, a manera de canto, que algunos personajes hacen de sus experiencias.

En la trama, “Marcelo” y “Sofía” son un joven matrimonio que se ama con pasión. El es un reconocido director de cine y ella una dedicada maestra de preparatoria. A pesar de su apasionada entrega, ellos son la típica pareja que tiene poca comunicación entre sí, lo cual es una mancha en su vida y así lo reflejan.

Ella es celosísima y sospecha que su marido tiene algo que ver con su asistente “Sabrina”. “Marcelo”, a su vez, cela a su mujer creyendo que ella le pinta los cuernos con un compañero de trabajo, “Rubén”, maestro de educación física, quien según ella se ve a leguas que milita en el bando opuesto.

La preparación de los actores a nivel vocal corrió a cargo del músico Willy Gutiérrez, mientras que Gaytán se encargó de la producción. Es la primera vez que Chacho hace cine y al parecer lo atrapó, pues lejos de exigir una técnica perfecta a los actores, les pidió una buena interpretación.

La película cambió su nombre El que come y canta, loco se levanta, por el de Mosquita muerta, debido a que el anterior era poco comprendido por el público. Falta decir que en la trama y dentro del matrimonio, se usan palabras jocosas, candentes, y algo subidas de tono.

Se trata de un cine entretenido, rico en burlas y enredos cómicos. Funciona como una comedia con altas probabilidades de éxito, pues el público ahora quiere verse retratado en la pantalla grande haciendo sus recurrentes escenas de celos, que pasan de inmediato al beso y arrumaco, reconoce el director.